Ponencia de Jesús Blázquez en Internet World'96

APLICACIONES Y USOS DE INTERNET EN LAS BIBLIOTECAS Y CENTROS DE DOCUMENTACION, EL CASO DEL CENTRO WASHINGTON IRVING. Por Jesús Alfonso Blázquez González. Reference Librarian de la Embajada de los Estados Unidos de América.
 [Las notas se encuentran al final del texto.]

Resumen
En la presente ponencia se analizan los desafíos que representa Internet para los documentalistas. Se repasan las respuestas que se han dado a dichos desafíos, proponiéndose una serie de nuevos papeles para estos profesionales de la información. Se indican las aplicaciones y usos que se hace de Internet en las bibliotecas y centros de documentación en los Estados Unidos de América. Y por último, se describe la propia experiencia del autor en el uso de Internet en el Centro Washington Irving de la Embajada de los Estados Unidos de América en España.

I. Los desafíos de Internet para los documentalistas, según la experiencia norteamericana.

El desarrollo de Internet representa el mayor desafío que jamás ha experimentado la labor de los profesionales de la documentación, llámense bibliotecarios o documentalistas. La biblioteca sin muros ya está aquí, una biblioteca que no se encuadra dentro de unos límites arquitectónicos y que en todo caso transciende sus propios límites físicos. Quiero dejar claro desde ahora que en esta ponencia no haré distingos entre bibliotecas y centros de documentación, ya que considero que desde el punto de vista práctico ambas organizaciones se dedican básicamente a organizar y diseminar información sea en el ámbito que sea; o al menos ésa es la función que aquí me interesa analizar.

Pues bien, en la actualidad algunos usuarios bien equipados tecnológicamente no necesitan moverse de su casa o de su despacho para buscar y obtener la información que precisan. Incluso se puede llegar a la circunstancia de que los documentalistas tengamos un "usuario sin cara", como lo denominan Lifer y Rogers, con el que nunca mantengamos el más mínimo contacto(1). Obviamente, las interrelaciones entre el documentalista y sus usuarios están siendo transformadas por el uso de las nuevas herramientas electrónicas de comunicación. Asimismo, la autonomía del usuario resulta cada vez mayor con respecto al documentalista.

Muchos profesionales se sienten amenazados por este panorama. Las nuevas exigencias se plantean no sólo en el plano de los conocimientos tecnológicos sino también en el de las actitudes mentales.

A este respecto, resulta interesante el informe que Alaister Smith , un colega neozelandés, ha escrito sobre sus visitas a diversas bibliotecas norteamericanas durante los meses de Septiembre y Octubre del año 1994(2). En el informe se analiza la incidencia que ha tenido Internet sobre los servicios bibliotecarios y la actitud de los bibliotecarios ante ella. Pasemos revista a los desafíos planteados por Internet a los profesionales de la información norteamericanos:

- La disponibilidad de la información electrónica es enorme, y el fácil acceso a la misma de todo aquel que pueda utilizar un ordenador personal y un modem parece que ha convertido en irrelevante el papel de la biblioteca. Incluso ha servido para justificar el cierre de algunas bibliotecas escolares en los Estados Unidos.

- Los bibliotecarios también se sienten amenazados por la falta de control sobre los recursos de Internet a los que pueden acceder los usuarios sin pasar por su filtro.

- El uso frívolo de los recursos de Internet causa perplejidad en las bibliotecas que ofrecen un acceso público a la red de redes. En algunas bibliotecas públicas norteamericanas hay usuarios que incluso acceden a servicios pornográficos.

- La adquisición de materiales impresos se encuentra totalmente modificada por los nuevos formatos accesibles en línea, que ofrecen una mayor versatilidad en sus usos y en su puesta a disposición de los usuarios.

- Las nuevas circunstancias imponen el establecimiento de políticas de servicio totalmente nuevas sobre el acceso a OPACs, a bases de datos en línea y en CD-ROM, así como a la propia Internet(3).

- El tipo de biblioteca o de centro de documentación que se ha venido definiendo en gran medida por las características de la colección impresa se modifica desde el momento en que se accede a Internet, donde cabe todo tipo de información.

- El profesional o especialista de la información, como le denomina Marta Torres(4), tiene ante sí la ineludible obligación de la formación continuada, no sólo en los temas tradicionales sino también en el campo de las nuevas tecnologías de la información. No parece natural que se produzcan casos en los que el usuario medio sepa más sobre Internet que el profesional.Ya se han dado casos en Estados Unidos en los que algunos homeless, personas sin hogar, han dado lecciones sobre el uso de Internet a los bibliotecarios de la Seattle Public Library, donde se facilita un acceso público a la red de redes(5).

En definitiva, los desafíos que se nos presentan a los documentalistas ante Internet parecen mayúsculos. Y no se trata de una mera abstracción, sino de un hecho cuantitavamente muy importante, ya que encontramos que, por ejemplo, los niveles de acceso de las bibliotecas norteamericanas a Internet ya eran elevadísimos en junio de 1994. En ese mes se publicó un informe de la U.S. National Commission on Libraries and Information Science (NCLIS) con datos estadísticos relativos a los niveles de conexión con Internet en su país(6). En el mismo se indica que en los Estados Unidos poseen acceso a Internet un 77 por ciento de las bibliotecas universitarias, un 84 por ciento de las grandes bibliotecas públicas, y un 21 por ciento del total de bibliotecas públicas, aunque solamente un 12'8 por ciento de todas ellas ofrecen acceso público a sus usuarios. Veinte meses después, sin duda, estas cifras se habrán incrementado en gran medida.

Así pues, la problemática que nos ocupa está ampliamente extendida, al menos en el ámbito bibliotecario estadounidense; veamos ahora como se plantea el nuevo papel de los documentalistas ante estas circunstancias.

II. El nuevo papel de los documentalistas, líneas generales.

Las numerosas bases de datos, en línea o en CD-ROM, junto con el acceso a Internet representan un potencial informativo laberíntico en el que el usuario a menudo no sabe cómo orientarse. Ante esa situación , el documentalista debe convertirse en un guía cualificado y en un organizador de las vías de acceso más pertinentes para llegar a la información más apropiada para su usuario. Para insitir o aclarar esta idea se podrían utilizar metáforas como la de Koopman y Hay, citados por Alastair Smith(7), que comparaban la labor del bibliotecario con la de un salvavidas para usuarios perdidos en un obscuro oceáno que sería Internet, labor que se realiza mediante la organización de los recursos de la red de redes. O como bien dice Marta Torres "Si su misión [la del bibliotecario] siempre ha sido `ayudar al lector a moverse entre los libros', su reto actualmente es conocer qué hay en las redes, seleccionar lo pertinente separándolo de lo poco útil, analizar la calidad de lo existente, organizarlo de forma agradable para el usuario y ponerlo a disposición pública"(8). Evidentemente, los centros de documentación habrían de poner lo indicado por Marta Torres al servicio de los intereses de la organización que los mantiene y de la audiencia que interese a esa misma organización.

Este papel de intérpretes de Internet que se nos puede asignar a los especialistas en información, ha sido propuesto incluso por Stephen Foster, el creador de Veronica(9). También Jean Polly puntualiza esta idea cuando indica que existen múltiples formas de malintepretar los datos electrónicos, y previene sobre los intereses de los comerciantes de la información en cuanto a la manipulación de su materia prima; es ahí donde podemos intervenir los documentalistas para seleccionar lo pertinente de una forma profesional e independiente(10).

Opino que el mejor caudal de conocimiento y de experiencia que podemos aportar los documentalistas con respecto a Internet es nuestro acendrado criterio de evaluación de los recursos informativos. Ese criterio de evaluación de las fuentes de información electrónicas o en papel que aplicamos en nuestro trabajo diariamente. Criterio de evaluación que no puede ser suplido por ningún sistema de búsqueda electrónica, sea Dialindex, Lycos, Infoseek, Webcrawler, etc. Ninguno de estos ingenios automáticos puede decir qué fuentes son las mejores para encontrar información pertinente en una determinada materia. Los criterios a considerar son más complejos que los aportados por dichos sistemas mecánicos, cuya capacidad de seleccción reside en una mera aparición y/o repetición de un término más o menos impreciso en un documento electrónico.

Carol Tenopir, en un excelente artículo sobre evaluación de bases de datos(11), ha enumerado esos criterios que un buen documentalista debe utilizar a menudo para evaluar las bases de datos y que son perfectamente aplicables a los recursos de Internet. Así, cuando consideramos la calidad de una fuente de información electrónica, debe prestarse atención al campo temático, al carácter único, a la puesta al día, al estilo, a la exactitud, a la organización, a la autoridad, a la categorización del tipo de información ( bibliográfica, resumida, a texto completo, directorial, numérica, o bien combinando todas o algunas de ellas). El documentalista realiza esta labor a diario para resolver las peticiones de información que recibe, y es por lo tanto el más capacitado para evaluar los recursos de Internet y facilitar una información y un asesoramineto adecuados a sus usuarios. Para mí, ésta es la idea básica que me guía cuando reinvindico aquí nuestro papel de consultores de Internet de cara a nuestros usuarios.

Esta idea también ha sido resaltada por otros profesionales de la información, como ha recogido Alaister Smith en el informe que cité anteriormente, donde se indica "cómo los documentalistas están utilizando Internet; partiendo de emplearlo como un instrumento de comunicación, identificando y solicitando información, para llegar a un papel de expertos en Internet dentro de su empresa, desarrollando el entrenamineto de Internet, y produciendo home pages. Los documentalistas versados en Internet están pasando de ser intermediarios a convertirse en consultores". Incluso indica, a este respecto, cómo los bibliotecarions de Apple Computer actúan como instructures de Internet dentro de su empresa.

Pero pasemos ahora a analizar las aplicaciones prácticas de Internet en la labor de los documentalistas.

III. Algunas aplicaciones y usos de Internet en los centros de documentación y bibliotecas norteamericanas.

Ante todo, debe indicarse que las aplicaciones de Internet en los centros de documentación pueden ser de lo más diversas y variadas. Conviene ahora examinar, aunque sólo sea someramente, la experiencia norteamericana, tomando como ejemplo lo que está ocurriendo en sus bibliotecas. Posteriormente expondré mi propia experiencia en el Centro Washington Irving.

Las aplicaciones en las bibliotecas norteamericanas: breve repaso.

Los informes más importantes sobre el papel de las bibliotecas en el contexto de la National Information Infrastructure/Internet se pueden encontrar en una serie de informes encargados por la U.S. National Commission on Libraries and Information Science (NCLIS) y The National Science Fountation, realizados todos ellos bajo la dirección del profesor de la Universidad de Syracuse Charles R. McClure.

El informe para The National Science Foundation (12) se dedica a indicar las distintas formas en que los gobiernos pueden estimular el papel de las bibliotecas públicas como centros difusores de Internet. Es bien conocido que los políticos norteamericanos, que siempre han resaltado el papel de las bibliotecas como agentes que facilitan el acceso democrático e igualitario a la información, han visto en Internet una especie de panacea para conseguir esos objetivos. Panacea en la que tendrían las bibliotecas públicas que actuar como punta de lanza.

Estas actuaciones aparecen sistematizadas en el mencionado informe asignando a las bibliotecas públicas estadounidenses los siguientes papeles de cara a Internet:

- Lugares de enseñanza del uso de Internet para indicar formas de acceso, modos de identificar informaciones y de obtener recursos electrónicos.

- Centros en los que se encuentren apropiadas fuentes de referencia electrónicas, que sirvan a las necesidades de la comunidad.

- Puntos de acceso a la información electrónica gubernamental, ya sea federal, estatal o local.

- Aulas electrónicas comunitarias.

- Centros con terminales de acceso gratuito a Internet para sus usuarios.

- Centros organizadores y facilitadores de informaciones de los gobiernos locales, de las escuelas y de las asociaciones locales.

- Centros de desarrollo económico local, informando sobre formación y oportunidades de trabajo, asesorando a pequeñas empresas y cooperando con los servicios sociales comunitarios.

Pero vayamos descendiendo a elementos más concretos para ver cómo son en la práctica los niveles de aplicación y uso de Internet en las bibliotecas, y para ello me voy a referir a los informes de la NCLIS norteamericana indicados anteriormente.

El primer informe para la NCLIS versó sobre las bibliotecas públicas e Internet, informe que ya mencioné al principio de esta ponencia, en el que se recogía el elevadísimo número de bibliotecas académicas y públicas conectadas a la red de redes(13).

El segundo informe para la NCLIS apareció un año después del primero, esto es, en Junio de 1995 (14); en él se analizan los costes de los distintos modelos de uso y de servicios relacionados con Internet que se pueden dar en las bibliotecas públicas. Aquí me interesa describir a grandes rasgos los diferentes modelos propuestos, ya que ello nos permite observar aplicaciones y usos de la red de redes en un tipo de centros de información que son fácilmente extrapolables a entornos similares tales como los centros de documentación.

En el informe se ofrecen una serie de posibles modelos de conectividad y uso de Internet, que se deben aplicar en función de las necesidades de cada biblioteca. De entrada, he de insistir en que la NCLIS entiende que las bibliotecas son una parte básica de la National Information Infrastructure. Según ese organismo, las bibliotecas públicas deben adaptarse al nuevo entorno de las redes informáticas y promover el acceso público a Internet. Por ello, el informe desarrolla una serie se modelos que presentan las características de los distintos niveles de conexión y uso de Internet, prestando atención a las necesidades que éstos implican en cuanto a requerimientos técnicos y de recursos humanos. Todo ello se cuantifica finalmente en una serie de modelos económicos.

La NCLIS ofrece los siguiente modelos de costes referentes al uso y a la conectividad a Internet:

- Una única estación de trabajo en una sola biblioteca con acceso de tipo textual.
- Una única estación de trabajo en una sola biblioteca con acceso de tipo multimedia.
- Varios terminales en una sola biblioteca con un acceso textual.
- Varios terminales en una sola biblioteca con acceso multimedia.
- Varios terminales en múltiples bibliotecas con un acceso multimedia.

En mi opinión, estos modelos económicos serían perfectamente aplicables a cualquier centro de documentación que planee utilizar Internet.

Enumeremos ahora algunas aplicaciones y usos prácticos de Internet que se están realizando en las bibliotecas norteamericanas. Para ello, se puede utilizar la información facilitada por la Todd Library de la Middle Tennessee State University. Dicha biblioteca posee un servidor de World Wide Web (WWW)(15) en el que se repasan los siguientes usos bibliotecarios: instrucción bibliográfica, catalogación, listas de libros nuevos, digitalización de fondos, publicación electrónica, mapas de imágenes para home pages, proyectos de bibliotecarios como organizadores de los recursos disponibles en Internet, guías de investigación, visitas virtuales a la biblioteca, ponencias a congresos, relaciones públicas, referencia, exposiciones, y préstamo interbibliotecario. Es decir, prácticamente todas las funciones bibliotecarias tradicionales pueden utilizar y servirse de Internet.

 La Library of Congress sería un buen ejemplo práctico de casi todos estos usos(16).

En cuanta al trabajo de reference o referencia, algunas bibliotecas norteamericanas han dado un salto cualitativo enorme mediante la creacion y mantenimineto de su propia home page en la WWW. En ella se establecen los adecuados links o enlaces a los servicios de referencia, tanto internos como externos, más convenientes(17) para los intereses de cada centro y de sus usuarios. Servicios que se pueden englobar en tres grandes apartados o funciones(18):

- Provisión de acceso a fuentes de información externas.
- Provisión de información sobre la biblioteca o centro de documentación.
- Organización de la información relativa a la entidad a la que se pertenece.

Explicar cómo se desarrolla un servidor de Web que ofrezca las mencionadas características, es una labor compleja que desborda los límites de esta ponencia, pero que espero tratar en un futuro artículo.

Pasemos ahora revista a mi propia experiencia de la aplicación de Internet en las tareas y servicios del Centro Washington Irving.

IV. Aplicaciones y usos de Internet en el Centro Washington Irving de la Embajada de los Estados Unidos de América en Madrid.

El Centro Washington Irving es el centro de documentación de la Embajada de los Estados Unidos de América en España. En el mismo desempeño mi labor como reference librarian o bibliotecario de consulta o documentalista, como ustedes prefieran. Actúo también como consultor de Internet y como coordinador del desarrollo de futuros proyectos relacionados con la misma como, por ejemplo, el de la creación de un servidor de WWW.

En esta ponencia, me voy a centrar en cómo se ha visto afectada y modificada mi labor de documentalista y nuestros servicios desde que implanté la primera conexión a Internet en el Centro Washington Irving allá por el mes de septiembre de 1994, tras muchos años de experiencia en el uso de bases de datos en línea, en CD-ROM y de fuentes de referencia impresas. Para ello, paso a examinar cómo he empleado las distintas herramientas electrónicas que nos facilita la red de redes.

El correo electrónico. Grupos de discusión.

El primer uso que se puede hacer de Internet es como medio de comunicación. El correo electrónico permite una utilización en una doble vertiente, para mantener contactos con profesionales y especialistas y para ofrecer nuevos servicios a nuestro usuarios.

 Efectivamente, permite al profesional estar comunicado con los colegas mediante la participación en grupos de discusión. El correo electrónico utilizado para esas comunicaciones resulta un buen instrumento de formación continuada para cualquier tipo de profesional y, en particular, para los documentalistas.

En mi caso, estoy suscrito a una serie de grupos de discusión norteamericanos de documentalistas especializados en información gubernamental en centros federales(19), a otros más generalistas dedicados a documentación en bibliotecas públicas(20) y a un grupo de documentalistas españoles(21).

En ellos se puede participar de forma más o menos activa, pero siempre me ayudan a estar al tanto de las últimas novedades en nuestro campo de especialización, a reflexionar sobre los servicios que proporcionamos, a innovar los mismos e incluso a resolver dudas cotidianas.

Por otro lado, no es imprescendible estar continuamente suscrito a un grupo de discusión para poder acudir a él en busca de asesoramiento o de una documentación concreta, ya que es factible remitir al mismo un mensaje de forma ocasional. Por ejemplo si surge una petición especialmente compleja de un usuario que requiere la ayuda de un especialista en una materia sobre la que no se posee un conocimiento profundo, siempre podremos acudir a un grupo del que no somos miembros para recabar su ayuda.

En definitiva, la existencia de estos grupos de discusión en un entorno electrónico facilita en gran medida el intercambio de experiencias y de información entre los documentalistas de cualquier lugar del mundo. Parece así que las fronteras de las asociaciones profesionales regionales, nacionales e internacionales han encontrado un competidor extraordinario en Internet; pienso que asociaciones profesionales como la American Library Association están haciendo lo correcto participando de forma activa e innovadora en Internet (22), actuación que debe imitar cualquier entidad similar que se precie.

La segunda gran utilización del correo electrónico consiste en que nos ofrece una nueva plataforma de comunicación con los usuarios de nuestros servicios de documentación. Tradicionalmente las comunicaciones se venían realizado por carta, por teléfono y por telefax; con la llegada del correo electrónico el abanico de posibilidades que se nos presenta es enorme.

Me voy a concentrar en tres usos: la difusión de información relativa al centro de documentación y a sus servicios, el establecimiento de servicios tipo listserv y el servicio de consulta o referencia.

En nuestro centro ya hemos utilizado en diversas ocasiones el correo electrónico para informar sobre el mismo, su localización, horarios, servicios, etc.Tenemos un mensaje preparado a tal efecto para ser remitido ante cualquier petición de información de este tipo.

Para mí, un servicio estrella a nuestros usuarios es el de referencia. Habitualmente recibo peticiones de información a través del correo electrónico que resuelvo por el mismo medio. Incluso facilito el texto íntegro de la documentación requerida cuando lo localizo en formato electrónico.

Por último, la creación de un servicio tipo listserv sirve fundamentamente para tener preparado una serie de documentación solicitada frecuentemente a la que puede acceder el usuario directamente, mediante el envío de un mensaje electrónico con una serie de comandos a los que responderá automáticamente el servidor del centro de documentación. Se trata de un servicio más complejo, ya que exige una inversión de recursos humanos, tecnológicos y económicos significativos. En nuestro centro aún no tenemos implantado este servicio.

En conclusión, el correo electrónico y la participación activa en grupos de discusión facilitan en gran medida la formación continuada del documentalista y mejoran los servicios a sus usuarios.

El acceso remoto a bases de datos comerciales en línea.

Gracias a Internet se puede ahorrar bastante dinero en la factura telefónica de un centro de documentación que tenga suscritos acuerdos para acceder a bases de datos comerciales. En nuestro centro mantenemos acuerdos con Dialog, Legi-Slate, y Lexis-Nexis desde hace años. La conexión en línea se establecía directamente con el servidor de cada empresa, bien fuese en Palo Alto (California) en el caso de Dialog o en Washington DC en el caso de Legi-Slate. Estas llamadas de larga distancia repercutían en el aumento de la factura telefónica, como es natural. Pues bien, el primer aspecto económico beneficioso de conectarnos a Internet en 1994 fue que las llamadas telefónicas a estas bases de datos comerciales pasaron de ser internacionales a convertirse en locales. Al ser todas estas bases de datos accesibles mediante la aplicación de Internet denominada telnet, basta con conectarnos con el nodo de nuestro proveedor madrileño de acceso a Internet para acceder a cualquier lugar del mundo.

Pero no sólo se obtuvo un beneficio económico, sino que también se consiguió un mejor servicio por parte de las mencionadas empresas. Legi-Slate, Dialog y Lexis-Nexis han establecido sus páginas en la WWW e incluso servidores de gopher(23). En estos servidores se encuentra la típica propaganda de sus servicios y los catálogos electrónicos de sus bases de datos, de los cuales solamente teníamos información impresa que se nos remitía por correo. Evidentemente resulta menos farragosa y más actualizada esta documentación cuando se dispone de ella en un soporte electrónico. Ya no hay que preocuparse, por ejemplo, de archivar las numerosas hojas azules en las que se describen los cientos de bases de datos que ofrece Dialog. Además el uso de estas informaciones resulta mucho mas versátil y atractivo en el nuevo formato que aparece en Internet.

En un capítulo un tanto más técnico, debe resaltarse el hecho de que ya no son necesarios distintos programas de telecomunicaciones para acceder a cada base de datos comercial. Contando con una buena herramienta telnet, pueden obviarse las particularidades de cada proveedor comercial o, al menos, se les fuerza a que se preocupen de que así sea.

No quiero dejar de indicar que el uso experto y eficiente de estas bases de datos en línea comerciales requiere un conocimiento de los sistemas de búsqueda en línea propio de documentalistas bien formados. Este es un caso de típica herramienta costosa que debe ser utilizada eficientemente por personas bien preparadas para ello. De no ser así, la partida de gastos de cualquier centro de documentación se dispararía de forma alarmante. Esta es la razón por la que en nuestro centro solamente los documentalistas poseemos acceso a ellas.

Pero pasemos a examinar otros accesos a la información electrónica que sólo han sido posibles en nuestro centro con la llegada de la conexión a Internet.

Los nuevos accesos a la información electrónica a través de Internet: WWW, telnet, gopher y ftp.

El acceso en línea a información a través de las bases de datos comerciales, que nos cuesta tanto dinero, se ha visto complementado por el acceso en línea a fuentes de información gratuitas en Internet. Fuentes de información hasta ahora inaccesibles en línea. Con el desarrollo de la red de redes muchas entidades productoras de información han desarrollado bases de datos que han puesto a disposición de los miembros de sus organizaciones y de clientes y usuarios externos.

Conviene hacer, a continuación,un repaso del desarrollo de estos servicios de Internet, para enmarcar adecuadamente las aplicaciones y usos de los mismos en el Centro Washington Irving.

1. La evolución general.

Numerosas entidades de todo género han hecho accesibles sus bases de datos en línea a través de la infraestructura de comunicaciones que ofrece Internet. Estos accesos se plantearon en un primer momento en forma de sistemas de acceso en línea tipo telnet, de transferencia de ficheros o ftp, o bien mediante la creación de servidores tipo gopher. También se combinaron todas estas posibilidades en muchos casos. Todos estos sistemas requieren cierta preparación teórica y una experiencia práctica para poder utilizarlos y sacarles el debido partido. Más bien se trataba de servicios que veníamos utilizando solamente los profesionales de la documenación y los técnicos informáticos.

Pero el gran salto hacia adelante ha venido dado por el desarrollo de la llamada telaraña mundial o World Wide Web.

En efecto, la versatilidad de la WWW soportando ficheros de texto, de sonido, de imagen fija y en movimiento, así como la capacidad que ofrece de acceder desde ella a todos los otros servicios de Internet y, por supuesto, su fácil manejo, han convertido a la WWW en la herramienta más popular de Internet y en el sistema que más está contribuyendo a la difusión de la propia red de redes.

Por otra parte, el relativamente bajo coste del establecimineto de home pages y de servidores WWW ha permitido que numerosas instituciones académicas, culturales, gubernamentales, empresariales y de todo género establezcan servicios en la WWW. Algunas de las instituciones que en principio sólo contaron con servicios telnet, ftp y gopher han desarrollado páginas de Web, las cuales sirven como pórtico de acceso a esos servicios originarios.

No considero necesario, dado el marco congresual, que yo describa en esta ponencia los pormenores de cada uno de estos servicios, sino más bien que incida sobre su utilidad práctica como puntos de acceso a informaciones que precisa un documentalista para servir mejor a sus usuarios. Y no solo como punto de acceso sino también como lugar que permite desarrollar nuevas actividades referenciales que permiten remitir a los usuarios directamente a las fuentes de información electrónica.

2. Aplicaciones y usos: mi propia experiencia en el Centro Washington Irving.

La primera incidencia que tiene una conexión a Internet para un documentalista es que a partir de ese momento se le presenta ante sus ojos tal cantidad de recursos electrónicos que se siente un poco perdido; de ahí que ya de entrada deba intentar formarse adecuadamente para saber navegar por ese gran oceáno cibernético, ha de conocer los instrumentos de navegación y los distentos bancos de pesca que puede encontrar en sus aguas. Pero esta formación sólo la consigue el documentalista con un adecuado bagaje teórico-técnico previo, y dedicando horas a explorar los recursos de la red de redes para intentar resolver las necesidades de información que le planteen sus usuarios.

Esta formación no cesará ya nunca a partir de esos momentos iniciales, ya que la contínua evolución de la técnica y de los contenidos de la red así lo impone. De hecho, resulta imprescindible tratar de estar continuamente al día en los mencionados aspectos para poder aprovechar perfectamente los nuevos desarrollos de Internet. Al igual que cualquier profesional debe estar en un ininterrumpido proceso de formación continuada, un documentalista debe hacer lo mismo en su campo y ahora muy particularmente en lo que respecta a Internet.

 La propia Internet ofrece recursos profesionales para los documentalistas donde se puede encontrar información y formación muy estimables. Ya hemos citado el servidor de WWW que pertenece a la Todd Library de la Middle Tennessee State University(24), también resulta interesante la home page de la Wisconsin Division for Libraries and Community Learning(25); tanto en una como en otra se pueden encontrar herramientas y enlaces con otras entidades en los que aparece información profesional que contribuye a la formación continuada del documentalista. Se podrían a este respecto citar otras muchas direcciones en la red de redes, pero creo que las dos mencionadas resultan suficientes para ilustrar lo que digo.

Con todos esos conocimientos, que se van adquiriendo paulatinamente, el documentalista se va sumergiendo más y más en Internet y en tanto que la va conociendo mejor ve surgir nuevas oportunidades de uso. En el caso del Centro Washington Irving, la utilidad es enorme ya que sobresalen en Internet las fuentes de información electrónica sobre los Estados Unidos de América, que es la materia prima de nuestro centro de documentación.

En efecto, ya disponíamos de acceso a bases de datos comerciales y gubernamentales en línea y en CD-ROM, como ya hemos visto, pero Internet nos ha permitido suplir algunas carencias de acceso directo a la información. Quiero decir que hasta 1994, fecha de nuestra conexión a Internet, había algunas parcelas de información norteamericana sobre las que no disponíamos acceso a través de bases de datos en línea, ni tan siquiera a través de bases de datos en CD-ROM o de fuentes impresas. Cuando queríamos conseguir documentación sobre esas parcelas informativas, nos veíamos obligados a acudir a nuestra agencia en Washington o a otras embajadas norteamericanas. Pues bien, con el acceso a Internet, hemos cubierto esas carencias de la mejor manera posible, ya que hemos podido acceder por via telnet, gopher, ftp o WWW a muchos servidores de información que ofrecen justo lo que necesitamos. Si antes debíamos esperar algunas semanas para conseguir por telefax o correo alguna documentación, ahora la conseguimos directamente en formato electrónico desde la propia entidad creadora de la información. Así ocurre, solo por poner un ejemplo, con la información producida por las administraciones estatal y local norteamericanas, las cuales van estableciendo más y más servidores conectados a Internet.

Estos nuevos accesos directos a las fuentes de información electrónica han redundado en una agilización del proceso de consecución de documentos y han permitido ofrecer nuevos servicios de referencia hasta ahora insospechados. Ya he comentado anteriormente cómo se puede transmitir información por medio del correo electrónico a los usuarios que dispongan de esa herramineta, ahora toca indicar otra nueva interrelación que he establecido con algunos de mis usuarios. Me refiero a que en varias ocasiones he asesorado a algunos clientes, que disponían de conexión a Internet, sobre los lugares adecuados que debían visitar en la red de redes para conseguir por sí mismos la documentación que precisaban. Ni siquiera fue necesario que yo les remitiera la información impresa, al contrario de lo que ocurre con respecto a otros usuarios que no disponen de acceso a Internet.

También he desarrollado el papel de formador de Internet con algunos miembros de la embajada. Personas a las que posteriormente oriento sobre cómo conseguir por sí mismas la documentación que precisan en los lugares más adecuados, a través de Internet.

En definitiva, cada día evoluciona más mi papel, por causa de Internet, desde el de intermediario al de consultor con respecto a la obtención y provisión de información norteamericana. Pero lo que es más importante reside en que con Internet podemos ofrecer en nuestro centro de documentación mejores servicios de información a nuestros usuarios.

NOTAS

 No he revisado la vigencia de las URL que se citan a continuación, espero que me disulparán por ello.

1  Sobre este aspecto puede consultarse el artículo de Lifer, Evans y Rogers, Michael, Many Libraries Find Their Walls Are Tumbling Down, Library Journal, Abril 1, 1995, pp. 14ss.
2 Smith, Alaister, Librarians and the Web: a Report On a Study Tour, LASIE, Jul./Ag. - Sept./Oct., 1994, pp. 4-15. He consultado la versión que aparece en la WWW, URL: http://www.vuw.ac.nz/~agsmith/libnweb/..
3 En la WWW pueden consultarse algunos ejemplos de políticas de uso de Internet en bibliotecas norteamericanas como las establecidas por la Queens Borough Public Library (URL: http://www.intac.com/~kgs/freedom/qpol1.html/), la Minnessota Public School (URL: http://intac.com/~kgs/freedom/polminn.html/), o la Montgomery-Floyd Regional Library (URL: http://www.intac.com/~kgs/freedom/polmfrl.html/).
4 Torres, Marta, El Impacto de las Autopistas de la Información Para la Comunidad Académica y los Bibliotecarios, p. 7, ponencia presentada el 14 de julio de 1995 en los Cursos de Verano de la Universidad Complutense de Madrid sobre Las Autopistas de la Información: el Reto del Siglo XXI. He utilizado la versión que aparece en el WWW en la URL: http://yogui.eunet.es/ Ponencias/mtorres.html/.
5 Anécdota recogida por Alistair Smith, ver referencia de la nota 2.
6 McClure, Charles R., et al., Public Libraries and the Internet: Study Results, Policy Issues, and Recommendations, NCLIS, 1994. Yo he consultado los artículo de Carol Tenopir Internet Isssues in Reference, Library Journal, Octubre 1, 1995, y NCLIS Study Indicates 21% of Public Libraries on the Internet, Library Journal, Junio 1, 1994, en los que se hace referencia al mencionado informe. Desgraciadamente no pude acceder al texto completo del informe en el gopher de Syracuse University cuando estaba preparando esta ponencia.
7 Ver nota 2.
8 Marta Cadalso, El Impacto de las Autopistas..., p. 15.
9 Según recoge Jean A. Polly en Travels with Veronica, Part 2, Library Journal, Febrero 15, 1995, p. 119.
10 Jean A. Polly, Travels..., p. 119.
11 Carol Tenopir, Picking the Best Databases, Library Journal, Julio 1995, pp. 26-28.
12 McClure, Charles R., et al., Policy Initiatives and Strategies for Enhancing the Role of Public libraries in the National Information Infrastructure (NII), School of Information Studies, Syracuse University, Syracuse, NY, for The National Science Foundation, May 22, 1995. Se ha utilizado la versión que aparece en la WWW, URL: http://dataserver.syr.edu/~ma...ct/Faculty/McClurePaper1.html/.
13 Ver nota 6.
14 McClure, Charles R., et al., Internet Cost Models for Public Libraries: Final Report, School of Information Studies, Syracuse University, para la NCLIS, 1995. He consultado la versión en hipertexto que se encuentra la WWW, URL: http://dataserver.syr.edu/~ma...ect/McClure.NCLIS.Report.html/.
15 URL: http://frank.mtsu.edu/~kmiddlet/libweb/innovate.html/.
16 Visitesé su home page, la cual también conduce a sus servicios telnet y gopher, en la WWW, URL:http//www.loc.gov/.
17 Sobre el uso de Internet en la labor de referencia puede consultarse el artículo siguiente: Tenopir, Carol, Internet Issues in Reference, Library Journal, Octubre 1, 1995, pp.28-30.
18 Funciones repasadas por Alastair Smith en el estudio ya citado, ver nota 2.
19 Estos son GOVDOC-L, FEDREF, y WEU-L.
20 Como PUBREF.
21 IWETEL.
22 La ALA mantiene un servidor de WWW en la URL: http://www.ala.org.
23 Para Dialog puede consultarse su servidor en URL: http://www.dialog.com/, en el caso de Lexis-Nexis en URL: http://www.meaddata.com/, y en el de LegiSlate su gopher en gopher://gopher.legislate.com:70/1, o en URL: http://tad.umn.edu/.
24  Ver referencia en la nota 15.
25  Ir a URL: http://www.state.wi.us/agencies/dpi/www/lib_res.html#inet/

 

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