El diagnóstico indirecto
El diagnóstico indirecto es independiente del conocimiento previo de la naturaleza molecular de la mutación a diagnosticar y para llevarlo a cabo solo es preciso conocer la localización cromosómica del locus implicado. Dicha estrategia consiste en estudiar, en la familia del propositus, la segregación conjunta de la enfermedad y secuencias polimórficas físicamente próximas (ligadas) al locus de la misma.
El ADN es una molécula lineal en la que las secuencias de nucleótidos se hallan contiguas y distribuidas a lo largo de la doble hélice en un mundo de una dimensión. Existe pues una relación física de proximidad entre secuencias de ADN. Dicha relación de continuidad puede alterarse durante el proceso de la división meiótica que se presenta durante la formación de las células germinales. En la profase de la primera división meiótica, los cromosomas homólogos (uno proveniente de la línea paterna y el otro de la línea materna) intercambian material por el proceso de entrecruzamiento. El resultado final es tal que los cromosomas de la célula germinal madura (espermatozoide u óvulo) presentan nuevas combinaciones de las secuencias existentes en la célula original (nuevos recombinantes). Dada la relación física existente entre secuencias adyacentes en un mismo cromosoma, la frecuencia en que dos de estas secuencias se transmitan (segregan) independientemente de una generación a la siguiente es directamente proporcional a la distancia que las separa. Es decir, cuanto menor es la distancia que separa a dos secuencias de ADN, menos probable es el entrecruzamiento entre ellas y por lo tanto segregarn independientemente con una menor frecuencia. Cuando se da esta situación decimos que ambas secuencias están ligadas.
El ligamiento entre secuencias de ADN se establece mediante el estudio de la segregación de los alelos de dichas secuencias en genealogías. Este tipo de estudios permiten la obtención del mapa genético de una determinada región cromosómica. Dicho mapa contendrá puntos de referencia al estilo de un mapa de carreteras. Así, mientras que el mapa de carreteras nos informa de la posición de pueblos y ciudades, el mapa genético contendrá información sobre la posición de los genes. Además de pueblos y ciudades el mapa de carreteras contiene otros puntos de referencia orientativos como pueden ser un cruce de carreteras, un puerto de montaña o una vista panorámica. Dichos puntos de referencia son fundamentales para orientarse a lo largo de la carretera. Su equivalente en el mapa genético serán por ejemplo los puntos de rotura de una determinada translocación o las secuencias polimórficas repartidas a lo largo de la molécula de ADN..
Secuencias polimórficas
Como su nombre indica, las secuencias polimórficas (también conocidas como secuencias anónimas, loci anónimos, loci polimórficos, marcadores anónimos o marcadores polimórficos) son secuencias de ADN que, normalmente, no codifican para un producto génico, se distribuyen de forma más o menos aleatoria a lo largo del genoma y presentan como característica singular el hecho de ser polimórficas. Este último hecho es de suma importancia pues confiere a este tipo de secuencias la característica primordial del análisis genético, la variabilidad.
Las variantes de un locus es lo que conocemos como alelos. Ya hemos utilizado este concepto anteriormente al hablar de los alelos de loci implicados en enfermedades (el alelo _508 de la fibrosis quística o el alelo _S de la anemia falciforme). Sin embargo, este tipo de alelos son, afortunadamente, muy poco frecuentes y no nos serían útiles en los estudios de ligamiento. Por el contrario las secuencias anónimas o loci polimórficos presentan por definición varios alelos con una frecuencia significativamente alta en la población (superior al 1% para el menos frecuente).
Supongamos que queremos saber si el locus a, que está implicado en una enfermedad hereditaria, esta ligado al locus b, que es una secuencia anónima de ADN. Lo primero que necesitaremos será identificar las variantes de la secuencia anónima en cada uno de los miembros de la familia y estudiar su segregación juntamente con la de la enfermedad. La aplicación de diversos métodos estadísticos nos permitirá establecer la existencia o no de ligamiento entre los dos loci investigados y estimar la distancia que los separa.
En los estudios de ligamiento la distancia que separa a dos loci se mide en función de la frecuencia en que ambos recombinan. La unidad de distancia es el centimorgan (cM) . Si dos loci recombinan en el 1% de las meiosis, decimos que les separa una distancia de 1 cM. La frecuencia de recombinación entre dos loci puede variar desde 0 (decimos entonces que dichos loci están íntimamente ligados) hasta el 50% y decimos entonces que son independientes. Aunque no nos podemos extender aquí sobre este aspecto, no existe siempre una relación lineal entre distancia genética (frecuencia de recombinación medida en cM) y distancia física (número de nucleótidos que las separan, medida en pares de bases). Para frecuencias de recombinación inferiores al 20% se puede establecer una relación de 106 pares de bases por cada 1% de recombinación.
Tipos de variación polimórfica en secuencias anónimas
Hemos indicado que la característica primordial de las secuencias anónimas es su variabilidad, veamos ahora en que consiste dicha variabilidad. Básicamente existen dos tipos de polimorfismos, los que derivan de la substitución de un nucleótido por otro y los que derivan de la inserción o deleción de secuencias de ADN. En estos últimos distinguimos dos subtipos: las inserciones o deleciones de fragmentos de ADN y las repeticiones de secuencias de entre dos y cientos de nucleótidos.
Polimorfismos del tamaño de los fragmentos de restricción (RFLP del inglés "restriction fragment length polymorphism").- Cuando el cambio de un nucleótido altera la diana para un determinado ER o la inserción o deleción de un fragmento de ADN se localiza entre dos dianas de un ER, podemos detectar el polimorfismo en función de la variación que éste genera en el patrón de restricción (Figura 17 ). Los RFLP son polimorfismos que presentan normalmente un número bajo de alelos y por lo tanto su utilización en el diagnóstico indirecto es limitada.

Figura 17 .- Polimorfismos del tamaño de fragmentos de restricción (RFLP). La pérdida o ganancia de una diana de restricción por efecto de la substitución de un nucleótido (A), o la inserción o deleción de un fragmento de ADN (B), pueden ser detectados por las variaciones en los tamaños de los fragmentos de restricción. En la figura se presenta el resultado esperado de este tipo de polimorfismos en individuos homozigotos para la presencia de la diana o la deleción (+ +), los homozigotos para la ausencia de diana o la inserción (- -) y los heterozigotos (+ -). El método de detección puede ser tanto hibridación y southern (esquematizado en la figura) como mediante PCR.Polimorfismos de repetición.- Existen dos tipos de polimorfismos de repetición de uso en diagnóstico genético, los VNTR-minisatélites y los VNTR-microsatélites. En ambos casos presentan un número variable de repeticiones en tandem (VNTR del inglés "variable number of tandem repeats").
Los minisatélites son loci que corresponden a secuencias de ADN de unas pocas decenas de nucleótidos repetidas en tandem. El número de dichas repeticiones varia de cromosoma a cromosoma, de forma que en un cromosoma el número de repeticiones en tandem puede ser de 10, en otro de 15 en otro de 22, etc, etc. La singularidad más especial de este tipo de polimorfismos está en que cada loci puede presentar muchos alelos distintos (tantos como repeticiones), sin embargo presentan el inconveniente que no están distribuidos por todo el genoma y por lo tanto solo pueden ser utilizados en el diagnostico de un número muy reducido de enfermedades. Los VNTR-minisatélites han encontrado su máxima aplicación en la determinación de la paternidad y en los protocolos de identificación genética en el ámbito judicial. Cuando se habla de huellas dactilares del ADN se está hablando de este tipo de polimorfismo.

Figura 18.- Detección mediante PCR de distintos alelos de un polimorfismo microsatélite. En el ejemplo se presentan dos individuos heterozigotos para los alelos de 6 y 7 repeticiones y de 4 y 8 repeticiones del dinucleótido (CA)n. La detección se realiza mediante PCR utilizando como cebadores oligonucleótidos que flanquean a la región que contiene la repetición (flechas). De cada individuo se amplifican fragmentos de ADN que difieren entre si por el número de repeticiones. El resultado de la amplificación se fracciona en un gel de acrilamida-urea para determinar el genotipo de cada individuo.Los VNTR-microsatélites son por excelencia los polimorfismos anónimos utilizados en el diagnóstico genético. Corresponden a la repetición en tandem de secuencias de entre 2 y 5 nucleótidos. Los microsatélites presentan dos características que los hacen ideales para su uso. En primer lugar, están distribuidos de forma casi homogénea por todo el genoma y en segundo lugar, presentan un número elevado de alelos con frecuencias similares entre sí, de forma que la probabilidad de que un individuo sea heterozigoto es muy elevada (presentan una alta heterozigosidad). Su detección se realiza normalmente mediante la técnica de PCR (Figura 17).
Aplicación en el diagnóstico indirecto de enfermedades hereditarias
El ejemplo más sencillo de aplicación de los polimorfismos anónimos en el diagnóstico indirecto lo tenemos en el caso de enfermedades ligadas al cromosoma X. Veamos el ejemplo de la Figura 19. En la familia en cuestión ha nacido un varón afectado de una enfermedad hereditaria ligada al cromosoma X. De acuerdo con el patrón de herencia, su padre presentará el alelo normal de la enfermedad, mientras que su madre será portadora, es decir heterozigota. El varón afectado habrá heredado de su madre el cromosoma con el alelo de la enfermedad y dada su condición de hemizigoto, manifestará el fenotipo correspondiente a la misma. Sin embargo no podemos predecir, más allá del modelo mendeliano, el genotipo de la hermana ni el del feto que se está desarrollando.
Supongamos que existe un locus polimórfico, tipo microsatélite, próximo al locus de la enfermedad, íntimamente ligado (frecuencia de recombinación igual a 0). Si identificamos los alelos de dicho polimorfismo en cada uno de los miembros de la familia podremos inferir el alelo del locus de la enfermedad que porta cada individuo.
En la parte inferior de la figura se presenta, de forma simplificada, el resultado obtenido al caracterizar mediante PCR el locus polimórfico. En el margen izquierdo se presenta un patrón correspondiente al número de repeticiones del dinucleótido CA (de 1 a 6) y perpendicularmente a cada individuo el alelo correspondiente a cada uno de ellos. Podemos ver que el varón afectado ha heredado de su madre el alelo de 2 repeticiones, por lo que podemos inferir que dicho alelo está junto al alelo de la enfermedad. Según ello, la hermana habrá heredado de su padre el alelo 4 del polimorfismo junto con el alelo normal de la enfermedad y de su madre el alelo 6 que también en este caso irá junto al alelo normal. Por lo tanto la hermana será homozigota para el alelo normal de la enfermedad. Siguiendo un razonamiento similar podemos inferir que el feto será una niña (presenta dos alelos del polimorfismo) y heterozigota para la enfermedad, pues ha heredado de su madre el alelo 2 del polimorfismo que como hemos indicado anteriormente está acompañado por el alelo que causa la enfermedad. La Figura 20 es una interpretación de lo anteriormente indicado.

Figura 19.- Genealogía de una familia en la que se hereda una enfermedad ligada al cromosoma X. Véase el texto.En el ejemplo anterior hemos utilizado como marcador del locus de la enfermedad a un locus altamente polimórfico, los cromosomas paternos presentan alelos distintos y por lo tanto los podemos identificar sin ambigüedad alguna, y íntimamente ligado, es decir no existe recombinación entre ambos loci y por lo tanto el alelo del polimorfismo que en la madre va junto al alelo de la enfermedad continuará junto a éste en los cromosomas de la descendencia. Estas dos características son fundamentales en el momento de escoger un determinado polimorfismo en el desarrollo de una estrategia de diagnóstico indirecto.
Figura 20.- Representación gráfica del razonamiento aplicado para determinar los genotipos de los miembros de la familia de la Figura 19. Los varones presentan dos cromosomas distintos (un cromosoma X y un cromosoma Y). La estrella vacía indica el alelo normal y la estrella llena el alelo de la enfermedad. Cada alelo del locus del polimorfismo está indicado de acuerdo con el número de repeticiones del dinucleótido CA.Si el marcador utilizado no presenta muchos alelos entonces pueden darse situaciones de ambigüedad cuando uno o ambos padres sean homozigotos para un determinado alelo del marcador. En este caso diremos que la familia es "no informativa" para dicho marcador y por lo tanto deberemos utilizar otro polimorfismo en el diagnóstico de dicha familia. Por otra parte, si el marcador no esta íntimamente ligado, es decir existe recombinación entre el locus de la enfermedad y el locus del marcador, el diagnóstico deberá tener en cuenta dicha posibilidad.
Veamos el siguiente ejemplo. En la Figura 21 se presenta la genealogía correspondiente a una familia en la que se hereda una enfermedad con una herencia autosómica dominante. Con una probabilidad del 50% la madre afectada transmitirá a sus descendientes el carácter. La utilización de un locus polimórfico ligado al carácter en cuestión nos permitirá establecer un diagnóstico más ajustado para el feto en desarrollo. En la Figura 21, A se muestra el resultado obtenido al analizar un polimorfismo microsatélite (repetición del dinucleótido CA). Vemos que la madre presenta los alelos 6 y 2 y el padre los alelos 4 y 7. Por su parte el hijo normal es portador de los alelos 2 y 7, el primero procedente de la madre y el segundo del padre. Si el carácter es penetrante, podemos considerar que el alelo 2 en la madre está junto al alelo normal del locus de la enfermedad. Por lo tanto, si el feto presenta el alelo 2 del polimorfismo podremos inferir que también ha heredado el alelo normal del otro locus.
Sin embargo, tal y como se presenta en la Figura 21, B, si la distancia que separa a ambos loci es tal que permite la recombinación entre ellos, es posible que el feto haya heredado de su madre el alelo 2 del polimorfismo junto con el alelo de la enfermedad, debido a la recombinación de ambos loci en la meiosis de la madre. La frecuencia con la que se presentará este segundo caso será la frecuencia de recombinación entre los loci implicados. Así, si la distancia que les separa es de 5 cM, es decir su frecuencia de recombinación es del 5%, el diagnóstico que daremos en el caso presentado en la Figura 21 será de un 95% de probabilidad de que el feto sea normal (apartado A) y de un 5% de que el feto haya heredado el alelo de la enfermedad junto con el alelo 2 del polimorfismo (apartado B).
Figura 21.- Diagnóstico indirecto de una enfermedad autosómica dominante. En A el locus del polimorfismo y el de la enfermedad no presentan recombinación. En B, el feto en desarrollo presenta un cromosoma materno en el cual se ha dado un evento de recombinación (flecha) durante la meiosis de la madre. La simbología es la misma que la utilizada en la Figura 20.Para obtener una mayor fiabilidad en el diagnóstico se utilizan varios loci polimórficos localizados a ambos lados del locus de la enfermedad. Con ello se consiguen evitar las ambigüedades generadas por el entrecruzamiento.
La dimensión social del diagnóstico genético
Si bien este aspecto será tratado con una mayor extensión y detalle en otros capítulos del libro, no quisiera finalizar este capítulo sin abordar algunos de los aspectos ético-sociales que acompañan al diagnostico genético. En la introducción se enumeraron algunas de las características diferenciadoras de este tipo de diagnóstico respecto al diagnóstico convencional. Las diferencias no son de índole metodológica o tecnológica, dado que en los distintos ámbitos de la biomedicina la complejidad tecnológica es similar, sino que estas radican en el ámbito de sus implicaciones ético-sociales. Desearía destacar algunos de los aspectos más significativos de esta dimensión ético-social.
El primero se refiere a la relación que se establece entre el paciente y su familia. Todo diagnóstico genera en el paciente una tensión que se resuelve en un sentido positivo o negativo según sea el resultado. El diagnóstico genético no solo genera tensión en el propositus sino que toda su familia se ve implicada en él. Esta implicación no es solo de índole solidaria, la tensión en la familia obedece a una reacción primaria al verse directamente implicados en la patología como potencialmente afectados. Es por ello que el genetista debe considerar a la familia como la unidad de diagnóstico y aliviar mediante la adecuada información, la angustia y la tensión que el diagnóstico pueda generar.
El segundo aspecto hace referencia a la componente predictiva del diagnóstico genético. Sin duda alguna la fatalidad que acompaña al diagnostico positivo de una enfermedad hereditaria no tiene parangón en otras disciplinas médicas. Ello es así, porque en la actualidad la mayoría de las enfermedades hereditarias carecen de una terapia curativa. Cuando en una familia se diagnóstica un hijo con fibrosis quística no solo se esta dando una predicción sobre la progresión clínica del paciente en un futuro próximo, sino que además se esta asignando a la familia una predicción sobre futuros embarazos. Así mismo, cuando uno de los miembros de una familia es diagnosticado como afecto de una enfermedad hereditaria de manifestación tardía, los miembros jóvenes de la familia reciben una carga de angustia y tensión. Un ejemplo de esta situación lo tenemos en el diagnóstico de la enfermedad de Huntington. ¿Querrán los miembros de la familia saber cual es el diagnóstico del propositus? ¿Desearán los familiares asintomáticos ser sometidos a un diagnóstico? Estas y otras cuestiones se podrán plantear y la respuesta no es obvia.
La determinación de los factores de riesgo y el estudio de la predisposición o susceptibilidad genética es uno de los campos de futura aplicación del diagnostico genético. Sin duda alguna esto comportará grandes beneficios medico-sociales, al facilitar la medicina preventiva en enfermedades como la diabetes, la hipertensión, las enfermedades cardiovasculares u otras de carácter multifactorial, que tienen una gran prevalencia en nuestra población. Sin embargo, todo lo positivo que comporta este tipo de estudios puede verse truncado por una mala utilización de la información obtenida.
No se debe asignar rango de infalibilidad a una información de tipo probabilístico. La probabilidad de padecer la enfermedad de Alzheimer se incrementa en un factor de 8 en los individuos homozigotos para el alelo APO-_4, pero ello no implica que un individuo homozigoto para dichos alelos vaya a manifestar inexorablemente la enfermedad. Los factores ambientales, la historia natural de cada individuo, y el fondo genético tienen un papel muy importante en la manifestación fenotípica de un carácter. Resulta curioso constatar que en la actualidad los más acérrimos defensores del papel del ambiente en la ecuación: fenotipo = genotipo + ambiente, sean los genetistas.
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