Acné Rosácea
Rosácea
<<<
Dra Mireia Esquis. CAP Bages. Manresa
Actualización diciembre 2002
<<<<<
Es una dermatosis crónica de alta incidencia en la población. Se presenta entre la tercera y quinta décadas de la vida y alcanza su máxima intensidad entre los 40 y 50 años, siendo un poco más frecuente en mujeres de piel clara. Su etiología es desconocida pero se han implicado múltiples factores como alteraciones vasculares, una predisposición genética, la presencia de una infección del folículo pilosebáceo por el parásito Demodex folliculorum, el uso de corticoides tópicos u orales, factores psicológicos, la exposición solar y, según algunos autores, el Helicobacter Pilory.
<<<
Se localiza principalmente en la cara, donde afecta principalmente las mejillas, el mentón y la frente. Se distinguen cuatro estadio clínicos consecutivos: flushing, eritema persistente, pápulo-pústulas y rinofima, con reagudizaciones y períodos de remisión o mejoría. La fase de flushing suele iniciarse entre los 25 y 30 años y se caracteriza por crisis de rubor facial súbito, por vasodilatación, que se desencadena por el calor ambiental, las bebidas alcohólicas, las bebidas y comidas calientes, las especias, el café, el té y el estrés. En la segunda fase el eritema se hace permanente y aparecen telangiectasias en las mejillas y el mentón como consecuencia de la vasodilatación repetida. A partir de los 40 años suele iniciarse la tercera fase, cuando aparecen pápulas inflamatorias y pústulas, indistinguibles de las del acné, sobre una base con eritema y telangiectasias. La cuarta fase ocurre casi exclusivamente en varones y se caracteriza por el desarrollo de fibrosis e hiperplasia de las glándulas sebáceas de la nariz que clínicamente se traduce en forma de una nariz roja, abollonada con dilatación de los orificios foliculares denominada rinofima.
<<<
Se diferencia del acné de inicio tardío en que no se detectan comedones y las lesiones no dejan cicatrices.
Rosácea por corticoides Rosácea: eritema, telangiectasias y papulopústulas
Dermatitis perioral Rosácea nodular
Pronóstico

La enfermedad sigue un curso crónico con agudizaciones periódicas. Es importante destacar la posibilidad de una afectación oftálmica ya que puede presentar complicaciones en forma de blefaritis, conjuntivitis y queratitis. Otra complicación, que aparece exclusivamente en varones, es el desarrollo de un rinofima, más probable si no instauramos tratamiento.
 

Tratamiento

Como medidas generales hay que evitar las sustancias irritantes como los jabones, los limpiadores con base alcohólica, los agentes exfoliantes, etc. Es de gran importancia la protección solar, ya que se ha comprobado que es uno de los principales factores responsables de las telangiectasias y el rubor acompañante. Asimismo, se deberán evitar el resto de factores que exacerban el rubor, que, como hemos comentado, son el alcohol, los alimentos calientes, las especias y los estimulantes. Evitar la aplicación de corticoides tópicos que agravan y perpetúan la enfermedad. Evitar y desaconsejar los corticoides tópicos, que hacen que la rosácea empeore y se haga más persistente. Al suspenderlos es fácil que se produzca un rebrote, lo que el paciente atribuye al cambio de tratamiento, lo que debe advertirse.

Como en todas las dermatosis crónicas, lo primero que debemos hacer es explicar al paciente el curso del proceso, y la ausencia de un fármaco que cure de forma definitiva. El tratamiento específico de la rosácea es similar al del acné. En los casos leves, con menos de 10-15 pústulas superficiales, podemos empezar por eritromicina al 2% (Lederpax, Deripil gel, Loderm solución) que recomendaremos aplicar 2 veces al día durante 1 o 2 meses, transcurridos los cuales citaremos nuevamente al paciente. Si está mejor podemos continuar con el mismo tratamiento durante 2 o 3 meses más y le recomendaremos que suspenda el tratamiento cuando lleve unos días sin lesiones para reanudarlo cuando éstas reaparezcan. Si no ha mejorado cambiaremos el tratamiento a fosfato de clindamicina al 1% (Dalacin tópico o emulsión, Clinwas gel) o bien a peróxido de benzoilo al 2.5% (Peroxiben 2.5%), solos o combinados (Clindamicina mañana y mediodía y Peróxido de benzoilo al 2.5% por la noche) que recomendaremos durante 1 o 2 meses más, hasta conseguir el blanqueamiento de las lesiones. Ahora bien, hoy en día existe una tendencia creciente a tratar la rosácea con meronidazol tópico al 0.75% (Rozex gel, Metronidazol Viñas 0,75%), que parece más efectivo que el resto de tratamientos tópicos. Se aplica igualmente mañana y noche hasta conseguir que a saparezcan las lesiones, suspendiéndolo poco después para reanudarlo cuando exista un nuevo brote. Si los brotes son muy continuados es preferible dejar un tratamiento de mantenimiento con cualquiera de los fármacos mencionados anteriormente.

Si existen más de 10 o 15 papulopústulas emplearemos como en el acné una tetraciclina o alguno de sus derivados, como la doxiciclina (Proderma) 100 mg/dia durante 15 días para pasar posteriormente a 50 mg/dia hasta controlar el brote, o bien minociclina (Minocin) 100 mg/día el primer mes y 100 mg a días alternos el segundo mes. Con cualquiera de estos antibióticos se consigue el blanqueamiento de las lesiones a los dos meses en un porcentaje muy elevado de casos.

Para los casos de rosácea nodular o cuando las papulopústulas son muy numerosas y profundas, algunos autores recomiendan el empleo de isotretinoína oral (Roacutan), a una dosis no tan alta como la del acné, alrededor de 0.5 mg/kg/d. Ahora bien, no está perfectamente establecido la duración del tratamiento y no se obtiene por lo general una curación definitiva por lo que otros autores la desaconsejan.
 

BIBLIOGRAFIA

1.- Szlachcic A. The link between Helicobacter pylori infection and rosacea. J Eur Acad Dermatol Venereol 2002; 16:328-33

2.- Karen J Mc Clellan, S Noble. Metronidazol tópico. Am J Clin Dermatol Ed esp 2000

3.- Wilkin JK, DeWitt S. Treatment of rosacea: topical clindamycin versus oral tetracycline. Int J Dermatol 1993; 32:65-7

4.- Del Rosso JQ. Systemic therapy for rosacea: focus on oral antibiotic therapy and safety. Cutis 2000; 66:7-13

5. Dermatology in general Medicine. Thomas B. Fitzpatrick. Mc Graw Hill

<<<