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| Pénfigo | ||||||||||
| Roser Tamarit. Servicio
de Dermatología. Hospital de la Ribera. Valencia
Actualización enero de 2003 <<< |
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| Enfermedad autoinmune, caracterizada
clínicamente por vesículoampollas y erosiones localizadas
en la piel y/o mucosas. Los paciente presentan autoanticuerpos IgG circulantes
en sangre periférica dirigidos contra diferentes proteínas
de los desmosomas, produciendo una rotura de las uniones intercelulares
entre los queratinocitos, y la aparición posterior de ampollas.
Dentro del grupo de los pénfigos
distinguiremos diferentes entidades: pénfigo vulgar, pénfigo
vegetante, pénfigo foliáceo, pénfigo eritematoso,
pénfigo herpetiforme, pénfigo IgA, pénfigo inducido
por fármacos y pénfigo paraneoplásico. Las 3 entidades
con mayor relevancia clínica son el pénfigo vulgar, el pénfigo
foliáceo y el pénfigo paraneoplásico.
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| pénfigo
vulgar III pénfigo foliáceo III
pénfigo
paraneoplásico
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| Pénfigo
vulgar
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| Es la forma clínica
más común de pénfigo y representa un 85% del total.
Se caracteriza por ampollas intraepidérmicas flácidas que
se originan por acantolisis. Suele afectar a individuos entre la 3ª
y la 5ª década de la vida, sin predilección de sexos.
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| Patogénesis
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| Se produce por autoanticuerpos
frente a glucoproteinas transmembrana que forman parte de los desmosomas,
mecanismos de anclaje de los queratinocitos entre sí. Las glucoproteinas
que actúan como antígeno son la desmogleina 3 en los pacientes
con lesiones exclusivamente cutáneas y la desmogleina 1 y desmogleina
3 en pacientes que asocian clínica en mucosa oral. La unión
del autoanticuerpo al antígeno rompe los desmosomas originando despegamiento
de los queratinocitos. A este tipo de despegamiento se le denomina acantolisis.
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| Clínica
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| Se presenta como una erupción
de vesículas y ampollas flácidas, que se rompen fácilmente,
lo que origina áreas denudadas, erosionadas, dolorosas, con tendencia
a sobreinfección. Las lesiones suelen iniciarse en mucosa oral,
luego aparecen en cuero cabelludo y cara y progresan hacia cuello y parte
superior de tronco. Pueden haber erosiones en boca, nariz, laringe, faringe,
vagina o cérvix. Es característico el signo de Nikolsky positivo
(se producen ampollas al cabo de unas horas de friccionar la piel). También
es frecuente la afectación ungueal, con paroniquia y onicolisis.
Las lesiones curan sin dejar cicatriz a no ser que exista sobreinfección
secundaria.
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| Diagnóstico
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| Histología: Ampolla
intraepidérmica, por encima de la membrana basal, en el interior
de la cual se aprecian queratinocitos sueltos, redondeados, flotando. El
suelo de la ampolla esta formado por una hilera de queratinocitos unidos
a la membrana basal dando una imagen típica en “hilera de lápidas”.
Puede observarse un infiltrado inflamatorio mixto en dermis.
IFD: Depósitos intercelulares de IgG en casi el 100% de los casos y de C3 en el 50%. IFI: Anticuerpos circulantes del tipo IgG. <<< |
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| Tratamiento
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| Medidas generales: Cuidados
tópicos de las lesiones mediante fomentos con sustancias astringentes.
Manejo de los pacientes con lesiones extensas como si fuesen quemados.
Vigilar las sobreinfecciones. Controlar los desequilibrios hidroelectrolíticos.
<<< Corticoides orales: Antes de la existencia de los corticoides la mortalidad por pénfigo era muy elevada, superior al 90%, después de un curso tormentoso caracterizado por debilidad progresiva, caquexia y sepsis. Hoy en día son el tratamiento de primera elección, siempre que no exista una contraindicación absoluta. La dosis inicial de prednisona (Dacortin) es de 1-2 mg/Kg/dia, según la gravedad del cuadro. Esta dosis se incrementa un 50% cada 4-7 días hasta que se consigue detener la aparición de nuevas lesiones. A partir de este momento la dosis se reduce de forma paulatina, a razón de unos 10-20 mg semanales hasta conseguir la dosis mínima suficiente de mantenimiento. Se aconseja dejar una dosis de mantenimiento de 5-7.5 mg durante varios años para evitar recidivas. Las dosis de corticoides que se utilizan en el pénfigo suelen causar múltiples efectos secundarios, entre los que destacamos osteoporosis, sangrado digestivo, hiperglucemia, hipertensión y favorecer el desarrollo de una sepsis. La combinación de algunos de ellos suele ser responsable de la mortalidad de algunos pacientes con pénfigo, en especial al inicio del tratamiento. <<< Si el paciente no responde a los corticoides orales o con el fin de reducir la dosis total de los mismos en muchos casos es preciso añadir inmunosupresores al cabo de 2 o 3 semanas, aunque debe tererse en cuenta que empiezan a ser efectivos al cabo de 4-6 semanas. Se han obtenido remisiones con ciclofosfamida (Genoxal), a dosis de 100 mg/día, y azatioprina (Imurel) a una dosis de 1-2.5 mg/kg/día, aunque debemos determinar previamente la enzima tiopurin metiltransferasa (TPMT), de cuya actividad depende eficacia y efectos secundarios de la azatioprina. Otras drogas menos activas son clorambucil (Leukeran) 0.1-0.15 mg/kg/dia, ciclosporina A (Sandimmun Neoral) a dosis elevadas, entre 5 y 8 mg/kg/día que puede controlar los brotes de pénfigo si se asocia a prednisona, pero sólo puede ser usada por períodos cortos debido a su nefrotoxicidad. En casos aislados se ha comprobado la utilidad del mofetil micofenolato (Cellcept) a una dosis de 35-45 mg/kg/d (0.5-1 gr 2 veces día), de las inmunoglobulinas intravenosas a altas dosis (Inmunoglobulina polivalente) 0.4 mg/Kg durante 5 días, y de la plasmaféresis. <<< Todos estos fármacos pueden producir efectos secundarios graves por lo que deben ser manejados por un experto. La ciclofosfamida con frecuencia causa cistitis hemorrágica y esterilidad y en ocasiones carcinoma vesical. Además es hepatotóxica y depresora de la médula ósea, como la azatioprina. <<< En algunos casos pueden ensayarse las sulfonas (Sulfona oral Esteve) a una dosis de 100-300 mg/d antes de iniciar los inmunosupresores, ya que su toxicidad es menor. Nosotros la utilizamos como fármaco de segunda línea, aunque siempre asociada a prednisona y siempre que el pénfigo no sea muy agudo y extenso. Antes hemos de solicitar los niveles de glucosa 6 fosfato deshidrogenasa en sangre ya que, en caso de déficit, la sulfona puede producir una anemia hemolítica severa. La sulfona puede causar además daño de la función renal y hepática y alteraciones neurológicas. <<< |
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| Seguimiento
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| El pénfigo es una
enfermedad grave y de larga evolución. Los pacientes deben ser controlados
periódicamente hasta que se consiga la remisión, con el fin
de reducir progresivamente los fármacos, hasta encontrar la dosis
mínima suficiente para mantener al paciente libre de sintomatología.
En caso de tratamiento inmunosupresor, se realizarán controles analíticos
periódicos (cada 2 o 3 meses durante el mantenimiento) de hemograma,
función hepática y función renal. Con frecuencia los
pacientes entran en fases de relativa remisión restando únicamente
lesiones orales con frecuencia dolorosas, de muy difícil manejo.
Algunos mejoran con las inyecciones intralesionales de 0.1-0.2 cc triamcinolona
acetónido diluida en 8-10 partes de suero fisiológico (4-5
mg/ml).
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| Pénfigo
foliáceo
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| Las lesiones ampollosas
se rompen muy fácilmente y en ocasiones son muy difíciles
de ver, apreciándose únicamente lesiones descamativas y costrosas.
Suelen localizarse en la cabeza y la parte superior de tronco y no existe
afectación mucosa. Es una forma más benigna que el pénfigo
vulgar.
<<< El examen histológico muestra los mismos hallazgos que en el pénfigo vulgar, pero con ampolla más superficial. <<< El tratamiento es igual al pénfigo vulgar aunque las dosis de corticoides necesarias para su control suelen ser menores y por lo general no se precisan inmunosupresores. <<< El pronóstico es mejor que en el pénfigo vulgar. <<< |
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| Pénfigo
paraneoplásico
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| Erupción mucocutánea
polimorfa, asociada a neoplasia interna, generalmente transtornos linfoproliferativos.
Es una enfermedad autoinmune por autoanticuerpos frente a 5 proteinas distintas
(tabla), que serían
los responsables de la pérdida de adhesión entre las células
de la epidermis.
<<< Clínicamente se manifiesta como lesiones polimorfas, a modo de ampollas fláccidas o tensas, con o sin erosiones, que pueden simular un liquen plano, eritema multiforme o pénfigo vulgar o vegetante, localizadas en habitualmente en el tronco y la parte proximal de las extremidades. Es frecuente que exista afectación palmoplantar y perioniquia. Suelen respetar la cabeza y la cara. Puede afectarse mucosa oral, provocando una estomatitis intratable que suele ser el primer síntoma de la enfermedad. Con frecuencia conduce a caquexia y se precisa alimentación parenteral o enteral. Puede haber también afectación ocular a modo de conjuntivitis pseudomembranosa, simblefaron y deficiencias visuales importantes. Otras mucosas que pueden también afectarse son la mucosa genital y esofágica. <<< Se han definido unos criterios diagnósticos del pénfigo paraneoplásico. Para diagnóstico del mismo se precisan 3 criterios mayores o 2 criterios mayores y 2 menores (tabla). <<< |
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| En los pacientes en los
cuales exista sospecha diagnóstica de pénfigo paraneoplásico
deben realizarse una serie de exploraciones complementarias en busca de
una neoplasia oculta entre las que se incluyen una exploración física
detallada en busca de adenopatias y visceromegalias, la biopsia cutánea
y la recogida de suero para IFI e inmunoprecipitación. Si el paciente
es portador de una neoplasia ya conocida solicitaremos TAC toraco-abdomino-pélvico,
recuento y fórmula, electroforesis de proteinas séricas y
biopsias diagnósticas de la neoplasia de base (medula ósea,
linfáticos, tumores sólidos) si procede.
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| Respecto a la terapéutica,
si es posible, debemos tratar la neoplasia asociada. El tratamiento farmacológico
del pénfigo paraneoplásico suele dar muy malos resultados.
La combinación de dosis elevadas prednisona y ciclosporina parece
ser la que produce mejor respuesta. El pronóstico es muy malo, con
una mortalidad cercana al 90%, generalmente por sobreinfecciones y fallo
respiratorio.
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| Bibliografía
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| 1. Anhalt GJ. Making sense
of antigens and antibodies in pemphigus. J Am Acad Dermatol 1999; 40:763-766.
<<< 2. Korman NJ. Pemphigus. Dermatol Clin 1990; 8:689-700. <<< 3. Camisa C, Warner M. Treatment of Pemphigus. Dermatol Nurs 1998; 10:115-131. <<< 4. Anhalt GJ, Kim SC, Stanley JR et al. Paraneoplastic pemphigus: an autoimmune mucocutaneous disease associated with neoplasia. N Engl J Med 1990; 323:1729-1735. <<< 5. Kimyai-Asadi A, Jih MH. Paraneoplastic pemphigus. Int J Dermatol 2001; 40:367-372. <<< 6. Camisa C, Helm TN. Paraneoplastic pemphigus is a distinct neoplasia-induced autoinmune disease. Arch Dermatol 1993; 129:883-886. <<< |
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